Cuidadora de Personas con Párkinson en Mataró

Un ritmo que se adapta a cómo esté cada día

El Párkinson cambia de un día para otro, y a veces de una hora a otra. Hay mañanas en que se viste solo y tardes en que no puede levantarse del sillón.

Nuestras cuidadoras conocen esos altibajos: ajustan el ritmo del día a cómo esté, sin meter prisa cuando el cuerpo no responde.

Cada etapa necesita algo distinto

Al principio basta con acompañar y vigilar la medicación. Más adelante hacen falta apoyo para moverse, prevención de caídas y ayuda en las comidas, que se complican cuando aparece el temblor.

El plan se revisa según avanza, no se firma una vez y ya está.

Rutina, movimiento y compañía

Salir a andar, mantener conversación, seguir con las aficiones de siempre. Todo eso frena el aislamiento, que en el Párkinson pesa tanto como lo físico.

Para el trabajo de movilidad tenemos fisioterapia a domicilio, que se coordina con la cuidadora.

La medicación, a su hora exacta

En el Párkinson los horarios de la medicación no admiten holgura: media hora tarde y se nota en la marcha y en el temblor. La cuidadora lleva ese control y anota lo que el neurólogo necesita saber en la próxima visita.

¿Empezamos?

Cuéntanos en qué fase está y qué horas os cuestan más. Te proponemos una cuidadora concreta y unos horarios, y decides sin compromiso.

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Nombre

¿En qué se nota que está formada en Párkinson?

En que sabe esperar durante un bloqueo en vez de tirar del brazo, en que conoce los trucos para arrancar la marcha y en que distingue un mal día de un empeoramiento que hay que consultar.

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Organizar la medicación en casa

Preparamos el pastillero, respetamos los intervalos y dejamos anotado lo que se sale de lo normal. Con la enfermedad avanzada, ese registro es lo que permite al médico ajustar sin ir a ciegas.